Performance - Vivien Déniz - FAKK KKK - CAP. PUKE III

9 septiembre, 2022 / Fundación Francis Naranjo

Vivien Déniz

FAKK KKK - CAP. PUKE III

 

STATEMENT “ENTRE MÁRGENES”: 

Vivimos en los márgenes de la placenta que envuelve al sujeto, en las afueras del vientre, en un paisaje callejero de ruinas. Atravesados por el transhumanismo, ni pontificamos, ni proclamamos... desvelamos con el devenir, los engranajes de un cis-tema asfixiante, latente y feroz. Recreando antiestéticas, sin ninguna fórmula estipulada, todo sale del llanto del niño kuir interior, que intenta con desesperación encontrar un hueco en la camada. Con una espontaneidad estructurada, sobrevive escribiendo un diario de carne, con trozos de vidas....desde dentro, cuanto más profunda la herida más visceral el proceso. Performando entre la vida y el arte, se siente que falta algo en medio. Quizás sea en los bordes donde se encuentre el sentimiento que permita seguir generando espacios de cuidados, evitando ser nuevamente arrancados entre fórceps y bisturís. Ser ratas de un sistema que quieren dar un valor a algo o a alguien a quien nunca nadie se paró a dárselo.

 

BIO:

Artista. Graduada en Bellas Artes, especializada en performances, instalaciones y transdisciplinariedad. Activista Queer por los derechos de las personas trans*. Ponente de charlas de género e identidades disidentes, actual creadora de la ponencia “Coloquio de una Marika”, basado en la reflexión de la Teoría Queer, la disidencia y la visión interseccional.

 

Co-founder: HAUS OF OTHERNESS

 

 

TEXTO PERFORMANCE:

La disciplina institucionalizada de la performance vive en una situación paradójica en la sociedad de la imagen, en la que los comportamientos normativizados responden a la imitación de pautas de comportamiento sin más fundamento que su propia repetición. El sujeto, la vida misma, no preexisten, se performan, ante un público activo que no contempla, sobreactúa. Qué sentido tiene actuar ante el limitado público que se interesa por ver una obra efímera y soportal que fusiona disciplinas como la danza, la música, el teatro, y afianza la propia inestabilidad del cubo blanco donde se representa. La performance es una víctima de su propio éxito que la desborda. 

 

Mis performances institucionales, aquellas en las que me posiciono convencionalmente en artista, como en PUKE II, también suponen una metodología que implica el conocimiento del cuerpo en la práctica. El acto de vomitar - metáforas aparte, que no necesitan excesiva explicación- no se remite a la mera función biológica del individuo, sino a la comprensión profunda y a la sincronización de cuerpo y el procedimiento artístico. Estar arrojando fluidos pigmentados desde el interior de mi estómago, con la constante incertidumbre de si eso será dañino para la integridad física, transgrede la de por sí delgada línea entre la práctica artística y la autolesión. ¿No debe sufrir el sujeto en la práctica estética? ¿Es posible el arte como terapia? Pero , más allá de eso, implica una disciplina, un conocimiento de tus propios órganos que desplaza el concepto tradicional de la maestría artística fuera de sus esquemas racionales. También en la temporalidad de la pieza. 

 

El cuerpo es el medio y el soporte, el tema y la estrategia, el espacio de conflicto y negociación, el objetivo y el campo de operaciones, el punto de partida y el final sublimado.

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