Liliana Zapata

Wasichakuy

Comisario: Joaquín Sánchez

4 septiembre, 2020 - 4 octubre, 2020 / Museo Castillo de Mata, Sala 4

Dejar el país de origen para buscar un nuevo hogar es un problema universal de nuestro mundo globalizado.  Liliana Zapata artista nacida en Bolivia presenta una obra que reflexiona sobre el desplazamiento, la circulación cultural y las afiliaciones diaspóricas. 1

 

Hoy es más importante que nunca detenerse y reflexionar sobre la importancia de los lugares individuales. El trabajo de Zapata surge de la necesidad de descubrir los contornos de un espacio habitado. Este es el resultado de la experiencia personal de la artista al tener que desarraigar su existencia y formar nuevos vínculos durante su migración intercontinental. El contraste entre América del sur y Europa juega un papel importante en su trabajo ya que Bolivia y España, tienen perspectivas muy diferentes sobre lo individual y lo colectivo. Zapata coloca lo personal en oposición a lo universal, lo físico junto con lo incorpóreo y la identidad individual versus la colectiva.

 

Sus obras son una documentación de lo personal, como un diario de vida que evoca recuerdos.  Zapata pone el foco en la forma en que los seres humanos nos relacionamos con los espacios que habitamos y lo que significa estar "en casa". Las réplicas de las casas abandonadas que las adopta y habita son construidas a mano con bolsas de algodón que desteje para volver a tejer y llevar consigo en una maleta; son contenedores de alimentos primarios que dejan en evidencia el uso del tiempo.

 

Esta instalación captura experiencias entre el sueño y la realidad que trascienden lo puramente biográfico para tocar temas universales como la pertenencia, la memoria y la identidad. Anclada en el anhelo por el hogar, Zapata destaca las conexiones que establecemos entre un lugar físico y la memoria.

 

El auto nomadismo de la artista es un estado de ánimo donde caben todas las posibilidades, donde los seres humanos en movimiento se distinguen de los autómatas letárgicos que viven en sociedades carentes de utopías.   Esta filosofía reafirma el dinamismo de las nuevas movilidades sociales.  La dignidad de las comunidades que buscan vivir como anhelan, es una alternativa para liberase de los yugos que obstaculizan la libre circulación de las ideas, para ir hacia el otro –todos los otros – y de esta manera acceder a la posibilidad de aprender del mundo.

 

La muestra examina los espacios de lo que somos y dejamos atrás, invita a desandar lo andado, reconfigurando una extraordinaria huella. La evidencia recolectada en estas imágenes, sentimientos, pensamientos y objetos sugieren un patrón silencioso y narran sin cesar las historias de aquellos que se fueron.

 

Los enclaves libres operan como pequeñas islas de libertad donde uno subvierte el orden imperante. Es como situarse al margen de la ley, acampar en el corazón del sistema rural, o extender el mantel para un picnic en el centro de la ciudad.

La idea puede parecer estática, pero en su proliferación y posibilidad de contagio se halla el fermento de una caravana imprevista, efervescente y creativa que nos devuelve a un nuevo nomadismo.  Nos invita a detenernos en inter-zonas: terrenos baldíos en los márgenes del sistema que acaso alguna vez terminen por entenderse y ocupar la totalidad del mapa.

 

Zapata extiende un territorio, y superpone sobre él un mapa de los cambios políticos - sociales, como un mapa de experiencias intimas yuxtapuestas a un flujo de experiencias comunitarias. Y finalmente sobre todo ello, el mapa de la imaginación creativa y los desplazamientos geográficos que refuerzan el lado afectivo de las formas. 2

 

Si el viajero va hacia un destino, el caminante no tiene meta. Para Nietzsche 3 cada nuevo paso ha de ser simplemente culminación y re comienzo. Zapata palpa las sombras del caminante y le pide que no se instale bajo un techo que lo resguarde del sol; es justamente la luz de la intemperie lo que le hace existir.

 

Solo la poesía permite vislumbrar el paradójico magnetismo redentor del camino, carretera o calle, más allá de quienes le temen como lugar de perdición. En todo caso, el nómada de hoy se mueve para cambiar la realidad; y la realidad, se sabe, es ilusión, una fantasía nómada que se transforma cada hora como un virus. El arte de inventarla equivale al arte que alguna vez proporciono la dosis de aventura que siempre se anhela. Hay quienes eligen convertir esa aventura en el rumbo de una pregunta cuya respuesta se advierte lejos, quizás en otra parte, o en ninguna.

 

La mayoría de las historias que conforman la gran novela de la humanidad se pierden en los archivadores del olvido.  Sin embargo, en ocasiones, los personajes que pueblan esas historias se rebelan contra el abandono y desatan, en un intento agónico, fuerzas fantasmales destinadas a rescatar del naufragio la historia de sus vidas.

 

Tendemos a centrarnos en el destino y nos olvidamos de los espacios intermedios.  Esta muestra nos invita a mirar la vida por un pasadizo y sumergirnos en un hueco sin principio ni destino fijo. La impureza del arte contemporáneo encuentra mejor definición en el ejercicio textual como la promesa irreductible de lo alegórico. En cada una de las piezas que componen este viaje, hay una mirada científica social que activa espacios para ensayar y cuestionar modelos de representación, espacios para imaginar nuevas formas de políticas en la era del antropoceno. 4

 

Las obras que componen esta instalación establecen comparaciones de escala entre el espacio y los objetos de pequeño formato donde la dimensión de lo humano advierte la inmensidad del espacio que lo envuelve. De estos trabajos se desprende el misterio de la ambigüedad que regala lo que está a medio ver: objetos extraños, animales acuáticos, fotos antiguas, insectos bordados, todos salidos como de una caja de pandora.

 

Objetos y criaturas que cohabitan un espacio, mimetizadas en el juego exigente de una mirada atenta.  El objetivo apunta a un final que sorprenda y arroje claridad al delicado criptísmo planteado por la propia artista.

 

En el ritual del Wasichakuy, las comunidades andinas en el altiplano boliviano tejen los techos de sus casas y zurcen sus paredes con fragmentos de chullpar 5. Aquí, la vida y la muerte se juntan en una casa sin techo, como un nido abierto anclado al cielo, invocando lluvia en un tiempo que se disuelve en el espacio-tiempo y llena el corazón del Castillo de Mata de agua de lluvia.

 

Joaquín Sánchez

Comisario

  1. JAMES CLIFFORD, Afiliaciones Diaspóricas.

  2. MARIO PEDROSA, de la Naturaleza Afectiva de la Forma.

  3. NITZSCHE, El viajero y su Sombra.

  4. ANTROPOCENO,  nueva era geológica que pone el foco en cómo la actividad humana ha influido en el planeta.

  5. CHULLPAR, antigua torre funeraria de origen aymara y quechua, construida originalmente para personas de alto estatus social.

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