Descomposición / Expansión

Lecuona y Hernández
Romina Rivero

Comisario: Fundación Francis Naranjo

3 de julio, 2021 - 14 de agosto, 2021 / Museo Castillo de Mata, Sala 4

La instalación es un modo de producción artística surgido a fines de los años sesenta, en un contexto revolucionario en el campo de las artes y surge ante la necesidad de la descomposición / expansión del objeto de arte único en conjunto con la idea para experimentar nuevas formas expresivas.

 

Al contrario de un proceso de descomposición química o biológica en el que un compuesto químico u organismo vivo se divide en 2 o más sustancias de estructura química o materia más simple. El colectivo artístico Lecuona y Hernández y la artista Romina Rivero descomponen y expanden sus propios objetos artísticos y con ellos complejizan el marco conceptual de sus propuestas, ya que, la idea que el arte abarca no es sintetizable ni simplificable.

 

Lecuona y Hernández presentan la obra “Desiertos”. 2021. y nos apuntan:

 

“Decía José Luis Brea que el desierto es el grado cero de la Forma Tierra.

Su incansable diferencia en la repetición es lo que lo convierte en un espacio dominado por la abstracción, sin algo reconocible. Todo lo que se presenta ante nosotras, por tiempo que haya pasado, parece haber sido visto ya. El desierto es el lugar de la pérdida de referentes.

 

El océano tampoco se habita, no se hace hogar en él. Se navega y se recorre sin ánimo de establecer un punto fijo.

 

¿Y la isla?

 

Se podría entender la isla como una mancha en el mapa, un surgimiento de tierra en medio de un transcurso fluido: espacio negativo del océano.

Las islas, cuerpos extraños, son a la vez eco del desierto y del mar; cáscaras que interrumpen la línea de horizonte para recordarnos que la tierra sólida es un espejismo.”

 

Sobre la obra de Romina Rivero, “EN FUGA”. 2020. Nerea Ubieto nos apunta en el fragmento de su texto “Embellecer el dolor”:

 

“Cuerpos. Cuerpos modelados, definidos, clasificados, estandarizados, cortados por un mismo patrón: médico, político, social, religioso. Cuerpos disciplinados, restringidos, subyugados, encorsetados en unas formas fijadas en las que no se reconocen. Cuerpos inapropiados, patologizados, expuestos, desviados, juzgados, oprimidos, maltratados. Cuerpos rendidos, frustrados y enfermos.

 

Pero también: cuerpos diferentes, maleables, caóticos, habitantes de la periferia. Cuerpos libres, reivindicativos, disidentes; colectividades que luchan por encontrar su lugar fuera de la hegemonía. Cuerpos que desbordan, gritan, resisten, se manifiestan, curan sus heridas y resurgen de sus cenizas. Cuerpos que crecen hacia los lados, crean alianzas y hacen de su vulnerabilidad su fuerza. 

...Con una remarcable sensibilidad estética, Romina Rivero nos adentra es su particular universo simbólico en el que, de manera exquisita pero contundente, es capaz de trasladarnos desde la aplastante realidad sociopolítica al respiro y sosiego espiritual. En su proceso, nunca oculta, sino que eleva y dignifica: emprende la tarea de embellecer el dolor dejando que los cuerpos expresen su verdadera esencia.”

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